¡Al agua, patos!
¿Dónde nos metemos cuando llegan las olas de calor? ¿Cómo aliviar esta sensación de asfixia cuando sube tanto la temperatura? Los termómetros nos empujan a buscar refugios climáticos. Entonces nos acordamos de los árboles y los bosques, de las zonas verdes y de la playa. Pero ¡si en Navarra no hay playa! No, playa no tenemos, pero alternativas sí.
Y es que la creatividad se dispara para refrescarse cuando por quinto día consecutivo el mercurio marca los 38 grados y subiendo. Noche tras noche sin poder conciliar el sueño debido al calor. Y cada quien busca la mejor forma de afrontar estos episodios desde sus posibilidades sin morir en el intento.
A falta de playa, con las que sí cuentan los vecinos del norte, las piscinas con zonas de sombra y ríos son el principal destino en estos días para mitigar los efectos de la canícula. Afortunadamente, en Navarra suplimos la falta de playas de agua salada con playas de agua dulce y pozas en las orillas de ríos, embalses y pantanos.
Foto: Bañistas en Ibero. Imagen: Diario de Noticias.
Y menos mal, porque el agua, ese elemento tan denostado el resto del año y a la que solemos “acusar” de “mal tiempo”, es el bien preciado en verano, para hidratarse y refrescarse con un chapuzón.
Siempre hemos presumido de que aquí el agua sobra. Y es verdad que contamos con índices de pluviosidad importantes, pero también desiguales según las zonas climáticas. Y este bien, el agua, parece ser que incluso podría empezar si no a escasear, sí a reducirse paulatinamente.
Según se recoge en la memoria 2025 de OREKAN, los análisis desarrollados en el marco del proyecto europeo Life IP NAdapta‑CC indican que Navarra va a perder una media del 20% de sus recursos hídricos …, porcentaje que, en los escenarios más desfavorables, podría alcanzar hasta un 40% a finales de siglo. Estos datos alertan y preocupan, porque indican un proceso de aumentos de temperaturas y reducción del agua que conllevan multitud de consecuencias importantes a todos los niveles, empezando por la población.
Por ello, siendo conscientes de la necesidad de cuidar y proteger todos los recursos hídricos de Navarra, también están ahí para aprovecharlos y disfrutarlos, como demuestra la extraordinaria red de zonas de baño —más de 14— que incluye balsas, embalses, pozas en ríos e incluso manantiales de agua salada.
Consulta las zonas de baño naturales en Navarra
Es maravilloso llegar a estos lugares a darse un chapuzón. Pero, para que cuando llegue el verano y las elevadas temperaturas podamos refrescarnos y disfrutar de ellos, hay una labor silenciosa que se desarrolla durante todo el año para mantenerlos adecuadamente.
Una labor de seguimiento y mantenimiento de la que en parte, se encarga OREKAN. Como la gestión de toda la red de control de calidad de las aguas de baño (también de las aguas superficiales y subterráneas), realizando analíticas periódicas y observaciones para que cuando llegue el verano todo esté en su punto y podamos zambullirnos al grito de… ¡Al agua, patos!